Los vendepatria de ayer y de hoy

16 de septiembre de 2014 03:35 AM

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Según la leyenda histórica, en junio de 1926 Augusto C. Sandino se vino de México a Nicaragua, para unirse a la guerra liberal constitucionalista y luchar contra la ocupación militar de Estados Unidos, después que un mexicano le ofendió diciéndole que los nicaragüenses eran “una bola de vendepatria”.

Ese cognomento vergonzoso le daban a los nicaragüenses por el Tratado Chamorro-Bryan del 5 de agosto de 1914, mediante el cual el Gobierno de Nicaragua concedió a Estados Unidos, a perpetuidad, el derecho exclusivo “para la construcción, operación y mantenimiento de un canal interoceánico por la vía del Río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua o por cualquier ruta sobre el territorio de Nicaragua (…) cuando el Gobierno de los Estados Unidos notifique su deseo o intención de construirlo”.

Eso es lo que decía el primer artículo de dicho Tratado. Y en el artículo segundo se consignó que “para facilitar la protección del Canal de Panamá”, Nicaragua daba en arriendo a Estados Unidos, por 99 años, las islas grande y pequeña de Corn Island, así como “el derecho de establecer, operar y mantener (también por 99 años), una base naval en cualquier lugar del territorio de Nicaragua bañado por el Golfo de Fonseca”, que el Gobierno estadounidense quisiera escoger.

En pago de aquella concesión entreguista el Gobierno de Nicaragua recibió tres millones de pesos oro (que ahora serían una gran fortuna), pero los cuales serían aplicados al pago de la deuda externa de Nicaragua, es decir, a los banqueros de los mismos Estados Unidos.

Según los historiadores, el Tratado Chamorro-Bryan (el cual fue abrogado el 14 de julio de 1970 por el dictador Anastasio Somoza Debayle) no era en realidad para construir el canal en Nicaragua, sino para que nadie más pudiera construirlo ni entrara en competencia con la hegemonía geopolítica de Estados Unidos en las Américas. Pero lo determinante no era que hubiera o no interés real en construir el canal por Nicaragua, sino el carácter lesivo a la soberanía nacional del Tratado Chamorro Bryan, por el cual le dijeron a Sandino que los nicaragüenses (en referencia a los gobernantes de Nicaragua), eran una bola o sea un montón de vendepatria.

Contra esa ignominia se alzó en armas el general Sandino e hizo del patriotismo y el antimperialismo su bandera de lucha. Sin embargo, ahora, los supuestos herederos del patrimonio ideológico y patriótico de Sandino que ejercen el poder absoluto en Nicaragua, han pactado un nuevo tratado canalero que básicamente es igual e incluso peor que el Tratado Chamorro-Bryan.

La concesión canalera otorgada por Daniel Ortega el 5 de septiembre de 2012, convertida en Ley el 14 de junio de 2013 y ratificada constitucionalmente en enero de 2014, le da al oscuro empresario chino Wang Jing, o a quien esté detrás o él quiera designar, el derecho por 50 años prorrogables por otros 50 no solo para construir el Canal y otras obras complementarias, sino para disponer a su voluntad de la parte del territorio nacional que él quiera. Lo cual se justifica con el pretexto de que solo así es que se puede atraer las grandes inversiones extranjeras que necesita el país para desarrollarse y enriquecerse.

Si Sandino volviera a vivir le dirían otra vez que Nicaragua está gobernado por una bola de vendepatria.

Fuente: laprensa.com.ni

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