Punta Mayales: encuentro de aves con el río y el lago

26 de enero de 2014 06:01 AM

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Por Orlando Valenzuela | Destinos

Una variedad de aves, como urracas, garzas morenas y espátulas rosadas, se dan cita en el bosque que rodea las aguas del río Mayales, en su desembocadura en el Gran Lago de Nicaragua, y que forma parte de la Reserva Silvestre Punta Mayales, en el municipio chontaleño de Juigalpa. Al sitio se le considera un tesoro de la naturaleza.

Con una costa de 7 kilómetros de extensión que tiene su centro en la desembocadura del río Mayales con el Gran Lago de Nicaragua, la Reserva Silvestre Punta Mayales es una esperanza para la conservación del bosque y la exótica fauna acuática que aquí existe, lo que ha convertido a este lugar en un importante atractivo turístico chontaleño.

El río Mayales nace en El Naranjal, municipio de La Libertad, y luego de pasar por las cercanías de Juigalpa, cabecera departamental de Chontales, fluye por el llano hacia la cuenca del lago en un recorrido de 80 kilómetros, trayecto que es aprovechado por ganaderos y productores agrícolas para irrigar sus fincas, huertos y plantíos de arroz, frijoles, cítricos, verduras y otros.

La Reserva Silvestre Punta Mayales se encuentra dentro de la finca agropecuaria Santa Martha, de 1,200 manzanas de extensión, de las que 320 se usan para conservar el bosque y todas sus especies de fauna terrestre y lacustre.

La finca Santa Martha, eminentemente ganadera, conserva un bosque de ceibas centenarias, elequemes, robles, guásimos, pantanos y humedales que sirven de hábitat para una extensa variedad de aves nativas y migratorias, así como de una colonia del pez prehistórico Gaspar (atractosteus tropicus) y de caimanes (caiman crocodrilus) que se adentran un poco sobre el curso del río Mayales.

René José Meneses, administrador de la reserva, explicó que esta era una finca ganadera tradicional dedicada a la producción de leche y que fueron sus amigos y conocidos los que le motivaron a crear condiciones para que la gente viniera a este lugar con su familia para disfrutar de las bellezas naturales del entorno.

Pero de nada serviría tanta belleza de bosque y río junto al lago sin animales silvestres haciendo nidos en sus ramas, ni volando alrededor de los pantanos y humedales, por eso la idea de crear un área de Reserva Silvestre es una buena noticia para la flora y fauna de chontales, porque beneficia a la naturaleza.

“Lo que ha pasado es que aquí ha habido una cacería indiscriminada, la gente tiene la cultura de que todo animal que miran lo quieren matar, por eso ahora que se declaró Reserva Silvestre se busca la manera de repoblar y proteger el bosque y las especies de animales que quedan”, asegura Meneses.

Por su parte, Leopoldo Amador, “Polito”, trabajador de la Reserva, dijo que la recuperación del bosque la realizan de manera tradicional: “durante la chapia (limpieza de maleza) se van dejando los árboles más grandes para que se reproduzcan, generalmente de madroño, roble, genízaro o de otras maderas finas”.

Amador añade: “lo que pasa es que los seres humanos somos destructivos y aquí entraba mucha gente con tiradoras a matar los pájaros y todo animalito que miraban, pero ahora estamos cuidando que eso no suceda más”.

Relató que hace unos tres años, en la reserva impulsaron la crianza de cuajipales y había 15 ejemplares dentro de un pequeño canal creado por un dique que se construyó para retener el agua del lago, pero en 2011 una tormenta que rompió el paso del río Tipitapa hizo crecer el lago y destruyó el dique, llenando el canal donde estaban los cuajipales, que ya tenían un metro y medio de largo.

Pese a lo ocurrido, ejemplares de estos pequeños reptiles se pueden ver en un lugar llamado Charco del Monte, donde además hay gaspar.

En un corto recorrido en bote por el canal del río Mayales, se puede observar la gran variedad de aves acuáticas que se refugian en las ramas de los majestuosos genízaros y elequemes que nacen al borde del caudal.

Garzas morenas, garzas bueyeras, espátulas rosadas, piches, patos chanchos, gallitos de agua, martín pescador, urracas, gorriones, garza tigre, garza gris, garza bruja, monos congos y cara blanca son parte de las especies de aves y mamíferos que se pueden observar en esta reserva, donde ahora existe un guarda-parque a tiempo completo para proteger la fauna silvestre de cazadores furtivos que de vez en cuando se meten en la reserva.

Para que sus amigos y personas quieran bañarse en la costa de Punta Mayales y pasar la noche en la reserva, José René construyó varias cabañas rústicas de madera a la orilla del río, cerca de su desembocadura.

“Son nueve habitaciones de tablas levantadas en troncos de madera, a manera de zancos con camas matrimoniales y colectivas con capacidad para unas veinte personas, aunque se pueden acomodar unas diez más con camas adicionales”, explica Meneses.

Pero es a la orilla del río Mayales, en la desembocadura con el Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua, donde cada verano se concentran miles de bañistas procedentes de Juigalpa y de sus municipios cercanos, quienes llegan en busca de un chapuzón.

Aquí, la familia de Meneses construyó un pequeño complejo turístico con bar y restaurante, juegos infantiles, seis cabañas rústicas de palma y hasta una tarima en zanco para instalar a los grupos musicales que llegan a amenizar los bailongos. Aquí ofrecen al visitante todo tipo de comida casera y a la carta, pero la especialidad de la casa es el pescado frito de guapote, mojarra y tilapia.

Además, durante Semana Santa en esta playa realizan competencias de voleibol de playa y en el corral de la finca se organizan concurridas montadas de toros al son de chicheros y la algarabía de los visitantes.

Este lugar también es visitado por turistas extranjeros que buscan ambientes de paz, tranquilidad y para estar en contacto con la naturaleza, caminar por el bosque y, sobre todo, recorrer el río para avistar aves nativas y migratorias.

Con una costa de arena volcánica negra y fina, desde donde se siente la fresca brisa del lago Cocibolca, los veraneantes que llegan en cualquier época del año a Punta Mayales disfrutan de los rojizos atardeceres viendo las siluetas de los volcanes hermanos de la isla de Ometepe, cómodos, desde hamacas y llantas colgadas de las ramas de inmensos elequemes que nacen a la orilla de la mayor cuenca hídrica de Nicaragua. De aquí también se pueden hacer excursiones en panga a otros sitios, como Puerto Díaz, Solentiname, isla de Ometepe, San Carlos y otros destinos. Igualmente se puede hacer cabalgatas por el bosque o caminar por sus senderos.

La Reserva Silvestre Punta Mayales se encuentra a 170 kilómetros de Managua, en la desembocadura del río Mayales, frente al Lago de Nicaragua, 30 kilómetros al oeste de Juigalpa, municipio de Chontales. Para llegar al lugar desde Managua, puede tomar un bus en la terminal del mercado de Mayoreo, que vaya directo a Juigalpa o a Ciudad Rama, bajarse en la gasolinera Puma y tomar otro bus que vaya a Puerto Díaz, hasta llegar al empalme.

Fuente: elnuevodiario.com.ni

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