La nueva cara del terrorismo

11 de septiembre de 2014 11:00 AM

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Estados Unidos y las monarquías del Golfo se reúnen hoy en Arabia Saudita para crear una coalición contra el Estado Islámico, EI, el “monstruo” al que alimentaron y ahora quieren matar, según analistas.

“Es lo que intentan ahora, ahogar al monstruo que alimentaron”, afirma François Heisbourg, de la Fundación para la Investigación Estratégica, FRS.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reúne hoy en Yedá con sus homólogos de las monarquías del Golfo (Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos, Kuwait, Omán, Catar), así como con Egipto, Jordania, Irak y Turquía para debatir la manera de eliminar al EI de la región.

El presidente Barack Obama desveló ayer por la noche el plan de acción para lograr ese objetivo, cuando hace menos de dos semanas afirmaba aún “carecer de estrategia” para la región. Según los especialistas, Estados Unidos ha cometido muchos errores, especialmente en Siria e Irak.

Frederic Wehrey, experto del instituto Carnegie Endowment for International Peace, destaca los riesgos que asume Washington “cada vez que actúa por procuración”.

Quienes se benefician del apoyo de Estados Unidos pueden luego actuar contra los intereses de Washington y “transferir armas estadounidenses a grupos hostiles”, afirma.

Durante tres años, influyentes personalidades de Arabia Saudita, Catar y Kuwait financiaron a grupos armados sunitas en Siria. Tenían el acuerdo tácito de sus Gobiernos, que, de concierto con Washington, Londres, París o Ankara, se movilizaban para que cayera el impopular régimen de Bashar Al Asad, recuerdan los expertos.

El instituto Conflict Armament Research reveló, en un informe divulgado el lunes, que el EI combatía en Irak con armas estadounidenses destinadas a la oposición moderada en Siria.

Además, los cohetes antitanque utilizados por el EI son “idénticos a los cohetes M79 entregados por Arabia Saudita a las fuerzas que operaban bajo la bandera del Ejército Libre Sirio” (ESL, oposición moderada), según este informe.

Para Estados Unidos todo empezó a cambiar cuando a principios de junio el EI —que se ha atraído a parte de los combatientes de Al Qaeda en Siria— lanzó una fulgurante ofensiva hacia Irak, apoderándose de importantes regiones del país, y de campos petroleros iraquíes.

“El EI amenaza los intereses estadounidenses y muestra hasta qué punto la intervención de Estados Unidos (de 2003 en Irak) ha fracasado. El EI había aparecido en Irak en 2006 y sobrevivió a la salida de las tropas norteamericanas en 2011”, explica Mathieu Guidère, profesor de estudios medioorientales en la universidad de Toulouse (Francia).

Las monarquías del Golfo son ahora conscientes de la amenaza que representa el EI para su propia estabilidad. Como ocurrió con Afganistán en los años 90, temen el retorno de combatientes fanatizados después de luchar en Siria o Irak.

Un estudio del Soufan Group, citado por The Economist, indicó recientemente que había a fines de mayo en Siria 12,000 combatientes de 81 países, de ellos 3,000 de Occidente y 2,500 de Arabia Saudita.

El rey saudí Abdalá advirtió a Occidente que sería el próximo objetivo de los yihadistas si no se produce una rápida reacción. “Si no es así, estoy seguro de que en un mes llegarán a Europa, y un mes más tarde, a Norteamérica”, afirmó.

En tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, anunció ayer la reestructuración del Ejército iraquí como parte de la estrategia “global y amplia” de su país en su lucha contra los yihadistas del EI, que agradeció el Gobierno de Irak.

En una rueda de prensa al término de las reuniones que celebró durante su visita sorpresa de ayer a Bagdad, Kerry se mostró confiado en que la coalición de países que se está formando para acabar con el EI “conseguirá eliminar la amenaza en Irak, en la región y en el mundo”.

Esta alianza multinacional combatirá junto al Gobierno iraquí, que, según el responsable de la diplomacia estadounidense, podría “llevar a cabo su lucha contra el EI solo, con algo de apoyo”.

En parte por ello, Kerry descartó que Estados Unidos o algún otro país vaya, al menos de momento, a desplegar tropas terrestres, lo que conllevaría un enfrentamiento mucho más directo con los yihadistas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, solicitó autorización al Congreso para armar a los rebeldes de la oposición moderada en Siria para que luchen contra el grupo yihadista Estado Islámico, informó ayer la cadena CNN.

Según fuentes citadas por la cadena, Obama envió la solicitud la noche del martes, tras la reunión que mantuvo en la Casa Blanca con los líderes del Senado y la Cámara de Representantes, para delinearles la estrategia contra el EI.

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, pidió ayer al Congreso que respalde el rearme de los rebeldes sirios y reiteró que el presidente no necesita del apoyo legislativo para el lanzamiento de posibles ataques aéreos en territorio sirio.

“Está claro para mí que tenemos que entrenar y equipar a los rebeldes (moderados) sirios y otros grupos en Oriente Medio que necesitan un poco de ayuda”, dijo el senador.

"Nuestro presidente (Barack Obama) debe comprender que estamos en guerra y que debemos hacer todo lo posible para vencer".

"El EI amenaza los intereses estadounidenses y muestra hasta qué punto la intervención de Estados Unidos (de 2003 en Irak) ha fracasado".

Acciones • El exvicepresidente Dick Cheney, uno de los iniciadores de la invasión a Irak en 2003, criticó la actitud defensiva de Barack Obama ante las amenazas extremistas, incluida la que plantea el Estado Islámico, EI.

Contra el EI “debemos avanzar mundialmente para volver a la ofensiva en la guerra contra el terrorismo”, dijo Cheney en un centro de reflexión conservador, el American Enterprise Institute, en ocasión del aniversario de los atentados del 11 de setiembre de 2001.

“Nuestro presidente debe comprender que estamos en guerra y que debemos hacer todo lo posible, durante el tiempo que sea necesario, para vencer”, dijo el halcón republicano, lamentando el “declive del poder militar estadounidense”, a causa de recortes presupuestarios “irracionales”.

Cheney aconsejó a Obama “golpear los santuarios, centros de comando y líneas de comunicación donde sea que se encuentren” los miembros del EI, así sea en Siria, y aumentar “fuertemente” el contingente militar estadounidense en el terreno.

Cheney fue vicepresidente de George W. Bush durante sus dos mandatos (2001-2009) y uno de los artesanos de la guerra contra Irak lanzada en 2003, a la que Obama puso fin formalmente en diciembre de 2011, retirando las últimas tropas.

Fuente: elnuevodiario.com.ni

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