Brasil se debate entre Dilma y Marina

16 de septiembre de 2014 06:00 AM

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Esteban Solís / Periodista | Opinión

Dilma Rousseff y Marina Silva han hecho de la campaña electoral en Brasil una lucha cuerpo a cuerpo, voto a voto, en una de las más trepidantes jornadas para ganar la presidencia. La prensa brasileña publicó una encuesta a un mes de los comicios en donde ambas candidatas llegarían empatadas en segunda vuelta. El muestreo se hizo entre el 5 y el 7 de septiembre, fecha en que los medios de comunicación destapaban una supuesta red de corrupción en Petrobras, la empresa pública más importante de Brasil y que salpica al Partido de los Trabajadores, en el que milita la presidenta y candidata Rousseff.

Pese a la recesión económica registrada en los dos primeros trimestres de 2014, aunque leve, 0.2% y 0.6%, respectivamente, Rousseff logró mejorar en la intención de voto con 38.1% en primera vuelta mientras que Silva alcanzaría el 33.5%. En una segunda ronda de votación ambas quedarían empatadas técnicamente. Rousseff obtendría el 42.7% y Silva, 45.5%, considerando que el margen de error es de 2.2%.

Con relación a Petrobras, la mandataria ha pedido la lista de los supuestos implicados en ese tejido oscuro prometiendo que tomará las medidas que corresponde tras añadir que no sabía absolutamente nada sobre esa situación que ya tiene en prisión al ex director de abastecimiento de la petrolera, Paulo Roberto Costa, quien ha dicho en una comisaría que en esa red están involucrados legisladores, funcionarios y ex gobernadores del PT. Incluso, ha mencionado, de acuerdo a lo que publican los medios de comunicación, que también se vio beneficiado con los sobornos el fallecido candidato del Partido Socialista Brasileño, PSB, Eduardo Campos.

Silva midió sus palabras cuando la prensa le preguntó sobre las denuncias, señalando: “la presidenta tiene responsabilidad política. No sería frívolo decir que tiene responsabilidad directa, pero prefiero que primero tengan lugar las investigaciones”. Es obvia su respuesta porque está clara que el PSB, partido político del que ahora es la candidata, puede salir implicado en el bochorno.

Las preguntas para desenmarañar en qué va a terminar esta inesperada y alucinante campaña entre las dos herederas políticas, por así decirlo, del dos veces presidente de Brasil y líder del PT, son muchas, pero las respuestas son pocas. Lula, el protector ahora de Rousseff, se ha cuidado de no atacar a su antigua discípula que fue ministra del Ambiente durante su primer gobierno. Alguien escribió que Lula tiene la llave de la presidencia brasileña. A Dilma la califican como una mujer de carácter, de firmes convicciones y de no tirar la toalla con facilidad; sobre María Osmarina —su verdadero nombre, lo de Marina es un apodo, como Lula— dicen que tiene un fuerte carisma popular y mucha ascendencia entre la juventud. Algunos la llaman “la Lula con faldas”.

Brasil es la sexta economía del mundo y la primera de América Latina y lo que ocurre en ese país repercute en la región. En el caso de Nicaragua existe una relación asimétrica en materia de intercambio comercial con Brasil. Datos suministrados por el director corporativo de Agropecuaria Lafise y presidente de la Cámara de Comercio Nicaragua-Brasil (Nicabras), Ing. Enrique Zamora, indican que las exportaciones de Nicaragua el año pasado apenas fueron de 798 mil dólares, cifra inferior a la registrada en 2011, que sumó 1,480 millones de dólares. Sin embargo, las importaciones de Nicaragua aumentaron desde 2011 pasando de casi 103 millones a aproximadamente 145 millones de dólares en 2013.

Independiente de esos números, las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Brasil son excelentes. Incluso, Lula, el político más emblemático de Brasil, es un gran amigo de Nicaragua y mantiene una amistad muy cercana con el presidente Daniel Ortega. Además, un conglomerado brasileño construirá la central hidroeléctrica más grande de Nicaragua, Tumarín, a un costo aproximado de 800 millones de dólares, que a partir de 2019 aportará el 30% de la generación nacional. Las elecciones están a la vuelta de la esquina, Rousseff o Marina, la batalla es entre dos, no hay para más. La candidatura de Aecio Neves, de la Social Democracia Brasileña (derecha), naufragó.

Fuente: elnuevodiario.com.ni

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